Desde antes de la electricidad, el farol ha sido una de las formas más esenciales de contener y transportar la luz. Su estructura de metal con superficies transparentes, surge de la necesidad de proteger la llama y permitir su uso en distintos contextos, tanto domésticos como urbanos. A lo largo de los siglos, este objeto fue adaptándose a nuevos materiales y proporciones, manteniendo siempre una relación directa entre función y forma.
En el siglo XX, especialmente en el diseño europeo, el farol dejó de responder solo a una necesidad práctica para convertirse en un elemento arquitectónico. El uso honesto del metal y el vidrio, junto con líneas depuradas y ausencia de ornamento, refleja una manera moderna de entender la iluminación: contenida, estructural y ligada al espacio que habita.
Dimensiones: 114cm alto x 22cm ancho x 23cm profundidad